Mi préstamo para ti, tus datos para mí

Publicado en por cris

Las nuevas empresas que elaboran complejos perfiles de riesgo del solicitante de un crédito para valorar si se concede pueden caer en la tentación de comerciar con esa información en un grado desconocido hasta ahora

Entre las muchas promesas sobrevaloradas hechas por los predicadores del big data,la de la posibilidad de que un día se pueda proporcionar préstamos —e historiales de crédito— a millones de personas que hoy no tienen acceso a ellos parece realmente verosímil. Pero ¿qué precio —en términos de intimidad y de libre voluntad (por no hablar de los exorbitantes tipos de interés)— tendrán que pagar esos nuevos prestatarios?

En un pasado no tan lejano, la ausencia de datos válidos y fiables sobre los solicitantes sin historial de crédito no les daba a los bancos otra opción que la de catalogarlos como apuestas de alto riesgo. Como resultado, o bien los préstamos que se les ofrecían tenían unos tipos prohibitivamente altos o sus solicitudes eran rechazadas.

Gracias a la proliferación de las redes sociales y de aparatos inteligentes, Silicon Valley está inundado de datos. Aunque ese hecho no tiene una obvia conexión con las finanzas, hay parte de él que puede utilizarse para hacer certeras predicciones sobre el tipo de vida y la sociabilidad de cada usuario. Como consecuencia de ello, una nueva generación de empresas expertas en datos está empezando a hacer uso de algoritmos que criban esos datos para separar a los prestatarios dignos de confianza de los probables incumplidores y, en consecuencia, poder valorar sus préstamos.

Algunas, como Lenddo, con base en Hong Kong, y que actualmente opera en Filipinas y Colombia, lo hace escudriñando las conexiones de los solicitantes con Facebook y Twitter. La clave para tener éxito en conseguir un préstamo de Lenddo es tener un puñado de individuos de toda confianza en tus redes sociales; si ellos pueden responder por ti y se te concede el préstamo, tus amigos escogidos también recibirán actualizaciones sobre el progreso de tus reembolsos (anteriormente, Lenddo incluso amenazaba con notificarles —ejerciendo así una máxima presión de grupo— si tenías problemas en devolver el préstamo).

De un modo similar, la estadounidense LendUp, que concede préstamos a corto plazo con altos tipos de interés y que da opción a sus clientes actuales a acceder después a paquetes más atractivos a largo plazo, comprueba la actividad en las redes sociales para asegurarse de que los datos objetivos proporcionados en el formulario de solicitud online concuerdan con lo que puede deducirse de Facebook y Twitter.

Entre las muchas promesas sobrevaloradas hechas por los predicadores del big data,la de la posibilidad de que un día se pueda proporcionar préstamos —e historiales de crédito— a millones de personas que hoy no tienen acceso a ellos parece realmente verosímil. Pero ¿qué precio —en términos de intimidad y de libre voluntad (por no hablar de los exorbitantes tipos de interés)— tendrán que pagar esos nuevos prestatarios?

En un pasado no tan lejano, la ausencia de datos válidos y fiables sobre los solicitantes sin historial de crédito no les daba a los bancos otra opción que la de catalogarlos como apuestas de alto riesgo. Como resultado, o bien los préstamos que se les ofrecían tenían unos tipos prohibitivamente altos o sus solicitudes eran rechazadas.

Gracias a la proliferación de las redes sociales y de aparatos inteligentes, Silicon Valley está inundado de datos. Aunque ese hecho no tiene una obvia conexión con las finanzas, hay parte de él que puede utilizarse para hacer certeras predicciones sobre el tipo de vida y la sociabilidad de cada usuario. Como consecuencia de ello, una nueva generación de empresas expertas en datos está empezando a hacer uso de algoritmos que criban esos datos para separar a los prestatarios dignos de confianza de los probables incumplidores y, en consecuencia, poder valorar sus préstamos.

Algunas, como Lenddo, con base en Hong Kong, y que actualmente opera en Filipinas y Colombia, lo hace escudriñando las conexiones de los solicitantes con Facebook y Twitter. La clave para tener éxito en conseguir un préstamo de Lenddo es tener un puñado de individuos de toda confianza en tus redes sociales; si ellos pueden responder por ti y se te concede el préstamo, tus amigos escogidos también recibirán actualizaciones sobre el progreso de tus reembolsos (anteriormente, Lenddo incluso amenazaba con notificarles —ejerciendo así una máxima presión de grupo— si tenías problemas en devolver el préstamo).

De un modo similar, la estadounidense LendUp, que concede préstamos a corto plazo con altos tipos de interés y que da opción a sus clientes actuales a acceder después a paquetes más atractivos a largo plazo, comprueba la actividad en las redes sociales para asegurarse de que los datos objetivos proporcionados en el formulario de solicitud online concuerdan con lo que puede deducirse de Facebook y Twitter.

Las redes sociales y el consumo ofrecen fotos completas de lo que hacemos y queremos

Las redes sociales son solo la punta del iceberg. Wonga, una empresa online de préstamos rápidos muy ambiciosa, con base en Londres, incluso tiene en cuenta el momento del día y el modo en que un solicitante navega por el sitio web para decidir si le conceden un préstamo (rechazan a dos de cada tres de los que lo solicitan por primera vez). Kreditech, una compañía alemana que trata de ofrecer la “calificación crediticia como servicio”, observa 8.000 indicadores, tales como “datos de localización (GPS, microgeográficos), gráfico social (gustos, amigos, colocación, puesto), análisis de comportamiento (movimiento y duración en la página web), hábitos de compra por comercio electrónico de la gente y datos instrumentales (aplicaciones instaladas, sistemas operativos)”.

Aquellos que no tengan teléfonos inteligentes ni Twitter no deben desesperarse. Un simple teléfono celular servirá. Así, Safaricom, el mayor operador de móviles de Sudáfrica, estudia con qué frecuencia los recargan y usan el servicio de voz sus clientes y con qué frecuencia usan la función de pago del móvil. Una vez establecida su confiabilidad, Safaricom pasará a ejercer de banco y gustosamente les prestará dinero. Pero no solo es cosa de operadores de móvil: la empresa estadounidense de nueva creación llamada Cignifi está utilizando la duración de las llamadas, el momento del día y la localización para calcular el estilo de vida —y por tanto la confiabilidad— de los solicitantes de préstamos en el mundo en vías de desarrollo.

Todas estas compañías de nueva creación quieren procesar tantos datos como les sea posible, quizá incluso impulsando a los potenciales solicitantes a revelar tanta información sobre ellos mismos como les sea posible. En otra desconcertante paradoja de la época moderna, los ricos están gastando dinero en costosos servicios para proteger su intimidad y mejorar su posición en los resultados de búsqueda en Google, mientras que los pobres apenas tienen otra opción que la de sacrificar su privacidad en nombre de la movilidad social.

Google y Facebook suelen verse como modelos a emular en este negocio. Como Douglas Merill, antiguo director de información de Google y fundador de ZestFinance —una empresa novel que hace uso del big data para suministrar información sobre capacidad de crédito—, dijo al The New York Times el año pasado: “Tenemos la impresión de que todos los datos son útiles para el crédito. Esa es la matemática que aprendimos en Google. Una página era importante por lo que había en ella, pero también por la calidad de su gramática, por cuál era su fuente tipográfica, cuando se creaba o se editaba. Todo”. A este propósito, ZestFinance examina 70.000 señales y las incluye en 10 modelos distintos de suscripción para evaluar el riesgo. Los resultados son comparados en milésimas de segundo y se genera un perfil de riesgo del solicitante.

Todo esto suena de maravilla y algunas de estas iniciativas parecen guiadas por emprendedores sociales que quieren hacer del crédito algo más accesible. (Dicho lo cual, este terreno no carece de controversias: prestamistas de créditos rápidos online como Wonga han sido acusados de anunciarse en videojuegos infantiles, de ofrecer préstamos predatorios dirigidos a estudiantes y de contratar a funcionarios para que les ayuden a sobrevivir a la vigilancia cada vez mayor de sus actividades por parte de los reguladores).

La cuestión principal que esta benefactora industria sigue impidiendo es qué pasa cuando estas firmas, habiendo descubierto que todos los datos son útiles para el crédito, se dan cuenta de que son, sobre todo, útiles para el marketing. Dado lo mucho que saben sobre sus clientes, será muy tentador para estas compañías usarlos para vender a sus actuales clientes otro préstamo más o, tal vez, hacerles utilizar el préstamo para que compren algo online (Wonga se ha asociado con una compañía distribuidora de muebles mediante la cual los clientes tienen la opción de pagar lo que compren en cómodos plazos, cortesía de Wonga y de sus altos tipos de interés).

Dado lo mucho que saben sobre sus clientes, esas compañías pueden perfeccionar el arte de la persuasión oculta y la manipulación con unos medios con los que ni siquiera Madison Avenue hubiera soñado nunca. LendUp —cofundada por un antiguo ejecutivo de Zynga, un gigante de los videojuegos online— se basa ya en técnicas de gamification para premiar a sus clientes por cumplir con sus plazos de pago. ¿No podrán basarse también en tales técnicas para darles préstamos más a menudo?

Por ahora, son muchos en esta industria los que minimizan tales riesgos morales. Como declaró a The Jewish Chronicle el fundador de Wonga, él no cree que a la gente se le pueda convencer de que tome prestado un dinero que no necesita. “[Nuestros clientes] afrontan un desafío de cash-flow y necesitan una solución. No les estamos pidiendo que tomen un crédito que no necesitan. Por lo general, uno no se encuentra con que le han vendido cosas por Internet. Uno tiene que ir y buscar algo. No es lo mismo que si alguien viene a llamar a tu puerta para venderte algo que puedas necesitar o no”.

Hace falta ser muy audaz —o muy corto de vista— para decir que nunca nos han vendido cosas que no necesitamos (¡Te estoy mirando, Amazon!). Y especialmente por compañías que saben más de nosotros que nuestras familias, y que basan su actividad y hacen dinero, sí, haciéndonos tomar dinero prestado y haciéndonos comprar cosas. ¿Se trata solo de la habitual ingenuidad de Silicon Valley? ¿O de la vieja gran codicia de Wall Street que se esconde tras la retórica de la ciberutopía?

Ya es hora de que los reguladores empiecen a pensar en cómo separar el uso del big data para evaluar la confiabilidad de su subsiguiente reutilización para el marketing de nuevos productos financieros. Hacer que los préstamos sean asequibles a millones de clientes que antes no tenían acceso a los bancos es un noble objetivo; tenerlos enganchados a esos préstamos no lo es.

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Crackers crujientes de semillas y avena. Receta saludable

Publicado en por cris

Los snacks o picoteos entre horas pueden ser peligrosos porque es fácil descuidarse y caer tentaciones poco sanas con demasiada frecuencia. Pero también pueden ser útiles para adelgazar o para mantener una dieta equilibrada, también en el caso de quienes lleven una vida más activa. Por eso merece la pena buscar alternativas más saludables incluso preparándolos en casa, como estos crackers crujientes de semillas y avena.

Estos pequeños bocados crujientes son estupendos también para servir como aperitivo o para acompañar salsas y cremas untables como el hummus. También me gustan como base de pequeñas tostas e incluso como guarnición de sopas y cremas, o los añado al cuenco de desayuno con yogur y fruta. La cantidad de ingredientes se puede modificar al gusto o según lo que tengamos en casa, sustituyendo algunas semillas por otras o añadiendo hierbas y especias.

Ingredientes para unas 30 unidades

25 g de semillas de chía, 20 g de semillas de amapola, 20 g de semillas de lino, 55 g de semillas de calabaza, 55 g de semillas de sésamo, 20 g de copos de avena finos, 1/4 cucharadita de sal, semillas de alcaravea o comino al gusto, 1 diente de ajo rallado o 1/4 cucharadita de ajo granulado, 250 ml de agua.

Cómo hacer crackers crujientes de semillas y avena

Precalentar el horno a 150ºC. Disponer todos los ingredientes menos el agua en un recipiente mediano y mezclar bien. Añadir el agua, removiendo con suavidad para integrarla, tapar con un paño limpio y dejar reposar unos 10 minutos.

Pasado ese tiempo, comprobar que el agua se haya absorbido por la mezcla de semillas. Debe ser una masa ligeramente pegajosa con todos los ingredientes aglutinados, y no debe quedar un charquito de agua al fondo. Si fuera así, añadir un poco más de chía o avena, mezclar y esperar unos minutos más.

Cubrir una bandeja de horno con papel sufurizado y extender la masa encima. Formar un rectángulo y aplanar bien con una espátula, un rodillo o con las manos limpias. Dejar un grosor de unos 3-5 mm, procurando que quede uniforme. Añadir una pizca más de sal por encima y hornear durante unos 30-35 minutos.

Esperar un par de minutos antes de deslizar una espátula por debajo, con mucho cuidado, para levantar el rectángulo de semillas y despegarlo del papel. Dar la vuelta (puede ayudar a usar una tabla o un plato, para que no se rompa) y volver a hornear unos 25-30 minutos más, vigilando que no se queme. Si tenemos un horno que no hornea de forma uniforme, girar la bandeja pasados 15 minutos.

Esperar a que se enfríe fuera del horno, trasladar a una tabla y cortar con un buen cuchillo afilado en triángulos o cuadrados del tamaño que se desee. Es normal que los bordes se resquebrajen un poco al quedarse más crujientes, simplemente guardar las semillas que caigan en un tarro y usar en ensaladas, sopas, batidos o cuencos de yogur.
Crackers crujientes de semillas y avena

Tiempo de elaboración | 70 minutos
Dificultad | Fácil
Degustación

Los crackers crujientes de semillas y avena aguantan muy bien hasta un par de semanas en un recipiente hermético. Si hay mucha humedad o calor se pueden ablandar un poco, podemos darles otro golpe de horno a temperatura suave aprovechando cuando lo encendamos otro día. Se pueden tomar solos como picoteo o untar con hummus, aguacate machacado, queso crema o cualquier otro untable.

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¿Es verdad que los españoles pagan menos impuestos que la media europea?

Publicado en por cris

Los políticos repiten a cada momento lo afortunados que somos por pagar menos impuestos que los países más ricos del mundo y de Europa. De esta manera justifican tanto las subidas de los impuestos como el déficit público y el estado social español.

Pero la conciencia fiscal de los españoles se basa en ocasiones en datos falsos o percepciones subjetivas bastante alejadas de la realidad. Los diferentes datos de las encuestas realizadas por el CIS indican un creciente malestar con lo que se paga con los impuestos.

La idea de que varios servicios públicos deberían recibir más fondos públicos y la que creencia de que en España la presión fiscal es mayor que en los países más prósperos. Pero nos podemos preguntar: ¿es esto cierto?

¿Qué carga fiscal tiene España?

Según la evolución de carga tributaria del informe anual 'Revenue Statistics de la OCDE' se puede observar que la presión fiscal en España aumentó en 0,5 puntos porcentuales, de 32,7 por ciento a 33,2 por ciento durante el año 2014.

Las cifras correspondientes a la media de la OCDE también han aumentado 0,2 puntos porcentuales , de 34,2 por ciento a 34,4 por ciento. Como se puede observar la diferencia con España es mínima con un margen de 1,2 por ciento de aumento para llegar al nivel de los países de la OCDE.

Desde el año 2000 , la presión fiscal en España se ha reducido del 33,4 % al 33,2 %. Durante el mismo período, el promedio de la OCDE en 2014 fue ligeramente superior a la del año 2000 ( 34,4 % frente a 34,2 % ) como se puede ver en la gráfica “Evolución carga fiscal en España”:

Pero debemos pensar que del análisis de la presión fiscal respecto al PIB no se puede considerar la mejor manera para hacer la comparación debido ya debemos considerar la presión fiscal del trabajador en su sueldo y la situación de un alto desempleo.
¿Qué carga fiscal soportan los habitantes de España respecto los países de la OCDE?

España ocupa el puesto 19 de los 34 países de la OCDE en términos de impuestos como porcentaje del PIB en 2014 (el último año del que hay datos ingresos fiscales disponible para todos los países de la OCDE ) como se puede ver en la gráfica “Comparación carga tributaria

España soporta una carga fiscal del PIB del 32,7 por ciento en comparación con el promedio de la OCDE del 34,2 por ciento. En 2013 España puesto 20 de los 34 países de la OCDE en términos de presión fiscal respecto el PIB. Esto indica que cada año que pasa estamos soportando más presión fiscal.
La estructura de los impuestos respecto a los países de la OCDE

La estructura de los ingresos fiscales en España según el siguiente desglose porcentual:

35 por ciento de las cargas sociales (décimo más alto de la OCDE ).
29 por ciento de los impuestos sobre la renta, beneficios y ganancias de capital (vigésimo segundo en la OCDE de los 34 países).
28 por ciento de los impuestos sobre bienes y servicios (vigésimo cuarto en la OCDE de los 34 países).

Como se puede observar en la siguiente tabla en que se desglosa los diferentes conceptos:
Estructura De Impuestos
¿Qué diferencias existen en la estructura de impuestos de España con los países de la OCDE?

La estructura de los ingresos fiscales en España en comparación con la media de la OCDE se caracteriza por:

Mayores ingresos por cotizaciones sociales e impuestos del patrimonio.
Una menor proporción de los ingresos procedentes de los impuestos sobre la renta, beneficios y las ganancias de capital, bienes y servicios y los impuestos sobre el valor añadido.
No hay ingresos procedentes de otros impuestos sobre la nómina.

Lo que se ha comentado se puede observar en la gráfica de “Estructura impuestos en España comparado con la OCDE”:

¿Qué IVA pagamos respecto al resto de países de Europa?

En Europa el IVA medio de los 28 países de la Unión Europea es de 21,53 por ciento, por lo que en España estamos por debajo de la media con nuestro tipo general en el 21 por ciento. Estamos en la parte baja de la presión fiscal por IVA entre los países europeos aunque superior al 20 por ciento.

España tiene la misma presión de IVA que Bélgica, República Checa, Letonia, Lituania, Países Bajos, y se puede apreciar que las diferencias entre los diferentes países no son muy grandes como se puede ver en la gráfica “Tipo Nominal IVA de Europa”:
Tipo Nominal Iva Europa

Los países que tiene el IVA más bajos son Luxemburgo con un 17 por ciento, Malta con un 18 por ciento, Alemania y Chipre con un 19 por ciento, que son los únicos países de Europa que se mantiene por debajo del 20 por ciento.

Por otra parte, los países en que se paga más IVA en Europa sería Hungría con un 27 por ciento, Dinamarca, Croacia, Suecia y Noruega con un 25 por ciento, y Rumania, Finlandia y Islandia con un 24 por ciento.
Tipo implícito de IVA de España respecto el resto de países de Europa

El tipo implícito mide el tipo efectivo real con el que se recauda impuestos en un área económica. Si por ejemplo en IVA existen tres tipos (general 21 por ciento, reducido 10 por ciento, y super reducido 4 por ciento), el tipo implícito calcularía el tipo real que se obtiene con respecto a todo lo recaudado por IVA en un año.

O dicho de otra manera, sería el porcentaje medio en impuestos al consumo que realmente se paga a la hacienda de un país para toda la actividad económica de consumo.

Como se puede ver gráfica se proporciona el total (barras) y descomposición (sub-barras) del tipo impositivo implícito medio sobre el consumo en los países de la Unión Europa (IVA, Tabaco-alcohol, Energía y resto):
01 Tipo Impositivo Consumo

Los datos y la evidencia muestran que todos los países denominados nórdicos aplican un tipo efectivo total medio sobre el consumo entre 10,5 y 17 puntos superior a España, y en concreto, entre 6,9 y 12,2 puntos superior en IVA.

Mientras el IVA en Dinamarca es un tipo único estándar del 25 por ciento (no existe ni reducido ni super reducido para productos de primera necesidad), en España existía un tipo estándar del 21 por ciento, uno reducido del 10 por ciento, y uno super reducido del 4 por ciento.
¿Qué tipo medio de IRPF se paga en España respecto al resto de Europa?

En Europa el tipo medio de IRPF de los 28 países de la Unión Europea es de 39,4 por ciento, por lo que España estamos por debajo de la media con un tipo medio de IRPF de 21,5 por ciento. Estamos en la parte baja de la presión fiscal por el tipo medio de IRPF entre los países europeos aunque por encima del 20 por ciento.

España está por debajo de la presión del tipo medio de IRPF que Reino Unido, Polonia, Eslovaquia y República Checa, y se puede apreciar que las diferencias entre los diferentes países no son muy grandes como se puede ver en la gráfica “Tipo Medio de IRPF de Europa”:
Tipo Medio Irpf

Los países que tiene un tipo medio de IRPF más bajos es Estonia con un 18,4 por ciento y Irlanda con un 19,4 por ciento, que son los únicos países de Europa que se mantiene por debajo del 20 por ciento.

Por otra parte, los países en que se paga menos tipo medio de IRPF en Europa serían Bélgica con un 42 por ciento, Alemana con un 39,7 por ciento y Dinamarca con un 36,1 por ciento.
El PIB no es la mejor manera de comparar la presión fiscal. Entonces analicemos los sueldos.

Para ver que el PIB no es la mejor manera de comparar vamos a analizar la gráfica de "Tipo efectivo pagado en el impuesto sobre la renta según el salario bruto" vemos que los tipos porcentuales pagados para determinados salarios en Alemania, Reino Unido, Francia, España y Brasil:
02 Tipo Efectivo Pago Irpf Sueldo Bruto

España lidera el tipo medio pagado para cualquier salario que consideremos, tanto si es bajo, medio o alto. En los países con un estado social muy amplio como Francia o Alemania se pague mucho menos para cualquier salario que consideremos.

En un país como el Reino Unido, que ha sufrido muchos recortes en su Estado de bienestar pero que aun así es mejor que el español, la imposición sobre el trabajo sea más o menos la mitad que la española.

También podemos ver que en el caso español no hay una discriminación negativa hacia los salarios menores, como se observa en algunos países, sino que es la mayor para cualquier salario que consideremos.

Según indica la gráfica "Impuestos sobre la renta pagados según salario bruto" La diferencia en euros entre lo que se paga en cada país. Para un salario bruto de 26.000 euros, que se aproxima al salario medio español, lo que se paga en España es prácticamente el doble que en Francia y Reino Unido, y un 45 por ciento más que en Alemania:
Impuestos Sobre La Renta Pagados Segun Salario Bruto

Las comparaciones que se pueden ver y que utilizan se hacen empleando el salario medio, lo cual distorsiona los resultados a favor del mensaje que les interesa transmitir.

El salario bruto medio español es inferior en un 35 por ciento al francés y británico y un 85 por ciento menor que el alemán. Es complicado hacer comparaciones directas, ya que España es un caso especial por su nivel salarial a nivel mundial.

En Europa solo Italia es directamente comparable, siendo un país con unos impuestos sobre el trabajo también muy altos pero ligeramente menores que los españoles.

No se puede defender que la tasación de los salarios debe ser igual sea cual sea el nivel de renta de un país, pues es evidente que un tipo del 25 por ciento puede ser razonable para un alemán que gane 75.000 euros al año pero altísimo para un búlgaro que gane 15.000 euros, que es el equivalente para el nivel salarial de Brasil.

El alemán se estará quitando de lo superfluo para contribuir a lo público, mientras que el búlgaro se estará quitando de cosas básicas. También está claro que el búlgaro que gana 15.000 euros tendrá que pagar más que el alemán que gana la misma cantidad.

En el caso español la diferencia parece exagerada, ya que el Estado de bienestar o los servicios públicos son mucho peores, en la mayoría de los aspectos, a los de ciertos países europeos.
En España se destina el 52% de su sueldo a pagar los impuestos

Los españoles tienen que destinar un 52 por ciento de su sueldo al pago de impuesto. Es decir, los españoles de media se dispone del 48 por ciento de sueldo una vez que se han pagado el IRPF, El IVA, los impuestos especiales y otros pagos que nos exige la Administración Pública.

Según el estudio del Foro Económico Mundial se puede ver que España es el cuarto país del mundo que mayor esfuerzo se les exige a sus ciudadanos como se puede ver en el gráfico “Porcentaje del sueldo de españoles paga de Impuestos”:
Sueldo Paga Impuestos

Como se puede observar sólo están por delante Suecia y Dinamarca, en donde se paga en impuestos para mantener su estado del bienestar el 56,86 por ciento del sueldo, y Francia, sus ciudadanos destinan el 54 por ciento del sueldo en impuestos.

Por detrás de España, y por encima del 50 por ciento del sueldos destinado a los impuestos, se encuentra Austria y Holanda. Portugal no tienen una situación económica tan favorable como los anteriores países y donde los altos niveles de impuestos tienen el origen de los ajustes exigidos por Bruselas provocando una mayor presión fiscal. Esto también se puede aplicar al caso de España.

Una situación parecida se puede ver en Italia, en donde sus ciudadanos se ven obligados a pagar el 47,84 por ciento de su sueldo para impuestos. Mientras que Alemania tiene este nivel de presión fiscal del 47,48 por ciento para asegurar su estado de bienestar.
¿Qué pasa con la competitividad de España con esta presión fiscal?
Competitividad Espana

Estas obligaciones fiscales, así como la distribución que los partidos políticos hacen de lo recaudado, también tienen una gran repercusión en la competitividad que presenta la economía de cada país.

El informe de Competitividad Global 2015-2016 posiciona a España en el puesto 33 donde se analizan el funcionamiento de las instituciones públicas y privadas, el entorno macroeconómico y el funcionamiento y la flexibilidad del mercado laboral, en otros.

El punto del mercado laboral es uno de los principales perjudicados por la alta presión fiscal. Un marco fiscal para el empleo indica que los impuestos al trabajo en España son tan elevados que dificultan la creación de empleo. Por tanto, la solución del paro está en reducir los impuestos al trabajo.

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